37 años después… La generación que sobrevive entre la memoria y los reclamos.

¿Cómo sobrevive una generación posguerra a las expectativas de la generación guerrillera?

Esta mañana estaba platicando con dos amigas acerca de todo ese “debate” que surgió hace poco tiempo sobre el quehacer político de la juventud en Nicaragua.

Ese “debate” que más bien parecía (o en un momento yo llegué a sentirlo así) una lluvia de des-calificaciones combinadas con reclamos y un poco de berrinche de  parte de nuestra generación de adultOs… no estoy muy clara aún si esa es su forma de pedir ayuda, si era una llamada de inclusión o si eran simplemente ganas de categorizar y/o teorizar sobre la generación millenial nicaragüense.

Nos llamaba la atención de sobremanera el énfasis que se hace con respecto a que supuestamente a la juventud nicaragüense “no nos interesa involucrarnos en la política”.

Entonces me resonaba esta frase en la cabeza “¿Qué estamos entiendo por política? y ¿Cómo podemos debatir (cómo pueden calificar-nos, más bien) sobre éste término, si no tenemos consciencia de lo abstracto que puede llegar a ser en el imaginario social?

Porque si el debate se va a basar en ésta forma de hacer política de manera tradicional y zancuda, corrupta, violenta, aburrida, autoritaria, moralista, machista, capitalista, adultocentrista, que casi que nos exige ser mártires… entonces tienen razón, esa forma de hacer política me da pereza, no me convoca. El hecho de tan solo imaginar que éste modelo de “hacer política” tenga seguidores (as) masivos jóvenes, me da pánico.

Particularmente, me preocupa un poco el hecho de que la política solamente se dimensiona en el ámbito de la militancia en partidos políticos; esto refleja mucho de la pobreza teórica que poseemos con respecto al término.

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Proceso comunitario llevado a cabo en el Bo Tomás Borge, León, Nicaragua.

Trabajo desde hace unos años acompañando diversos procesos comunitarios en Nicaragua y Centroamérica, en donde me he encontrado con una cantidad impresionante de gente jóven reinventado formas de ser y estar en la vida, formas creativas de transformar-se y transformar sus comunidades desde la construcción diaria de una ética que se basa en la solidaridad y la coherencia.

“La cooperación y la solidaridad están en el origen de la humanidad”

“El ser humano surge cuando empieza a prestar atención al otro. Sin la cooperación y la solidaridad no hubiera podido elevar su animalidad a humanidad, crear el lenguaje, la cultura, etc. De ahí que la solidaridad emerja como una categoría óntica y, al mismo tiempo, política, tanto ayer como hoy“.(Romano, V.)

En Nicaragua habemos muchas personas jóvenes que no sentimos motivación ante este panorama desalentador de “hacer política”; pero que sin duda estamos innovando y explorando nuestras propias formas de hacer política, estamos dialogando con diversos enfoques, tecnológicos, creativos, artísticos, lúdicos, con pedagogías emancipatorias y participativas, tomando el principio biocéntrico como premisa (necesitamos un modelo de desarrollo que esté a favor de la vida, en todas sus dimensiones, no solo de unas cuantas vidas humanas). Quienes reconocemos el cuerpo como primera dimensión política y primera dimensión de transformación.

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Escuela de Arte Comunitario, Nicaragua.

Iniciando entonces a descolonizar el poder, a descolonizar ese módelo obsoleto de hacer política que impera en este sistema.

Siento que como generación nos debemos un diálogo y nos invito a impulsarlo… Nos urge! Evidentemente estamos ante una crisis, en donde a veces no sentimos nuestra fuerza y energía articulada, nos veo en varios lugares, haciendo cosas, muchas cosas creativas, con ganas de aportar a un país diferente, en donde se legitime la diversidad. Quiero empezar dándole el nombre de crisis, porque lo hermoso de las crisis es que nos obligan a repensar nuestra realidad y trascender el imaginario.

Quiero finalizar citando al biólogo chileno Humberto Maturana “La autoridad no resuelve los problemas, los problemas se resuelven en las conversaciones porque tienen que ver con las emociones, no tienen que ver con la razón, tienen que ver con la colaboración. Y cuando decimos que a nosotros mismos, también estamos trayendo a la mano nuestras raíces, nuestras historias, experiencias y comprensiones diversas”.

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Les invito a que me escriban sus apreciaciones ¿Les resuena algo de mi sentir en sus cuerpos?

La Borboleta.

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