A mi niña y a tu niñ@… Que ha sobrevivido a éste mundo de adultos.

Felicidades a mi niña. Por dar el paso de vivir! Esa que se toma el juego muy en serio.

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Hoy me he quedado pensando en que hace poco fue el día de la madre en Nicaragua, ha habido un gran alboroto mediático por regalarles a las madres objetos que refuerzan la sumisión y la infinitud de estereotipos de género que no me quiero meter a mencionar.

Pero, qué pasa con los niños? Qué pasa con las niñas?… Que nadie les menciona.

¿Han llegado a pensar que son las personitas más invisibles de nuestra sociedad? Últimamente he visto que se pronuncian más por los perros abandonados en las calles o los caballos de los señores de los carretones, o del gorila del zoológico, o por Zamba, la elefanta. No quiero restar importancia a estos temas, también son seres vivos. Y es importantísimo hablar de esos temas.

Pero, quien habla de las niñas y de los niños?

Esos grandes genios y genias, que transforman el mundo, sus mundos; que se arriesgan a inventar nuevas formas de… Que nos dan lecciones de vida, de inclusión y respeto, porque en esencia, la infancia es eso, es diversidad, es creatividad fluida y constante. Sueños de vitalidad.
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Recuerdo cuando yo tenía 4 años, cuando conocí por primera vez a Katherine, ella tenía 5 años, a los pocos segundos se convertió en mi gran amiga y compañera de aventuras, inventábamos taantos mundos juntas.

 Me encantaba meterme en medio de los edredones cuando estaban en el tendedero, me los imaginaba como túneles llenos de misterios. Uff adoraba jugar!

Hasta que empezaron a ponerme reglas que no entendía bien porqué, pero yo debía cumplirlas. Vestirme asi, jugar así, decir esto, no decir lo otro, etc.
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¿Cómo llegamos a ese punto en el que el mundo de las personas adultas nos transforma totalmente? ¿Cómo es posible que nos vayamos reprimiendo cada vez más?

No quiero ser adulta, me dice mi hermanita de 11 años. Ese mundo es horrible, que pereza!

Me desenvuelvo en el mundo de las personas que desean “transformar la sociedad”, esas personas que están trabajando en temas de gestión comunitaria, liderazgo juvenil, incidencia ciudadana y todas esas cosas que suenan aburridas… La verdad es que suenan aburridas, porque lo son, lo han sido; nos lo han enseñado de la forma más aburrida e inaccesible posible.

A mí también, a veces me daba pereza.

Pues éste mundo, está liderado principalmente por… el mundo de los adultos (ese del que habla mi hermanita) aburrido, lleno de reglas y prejuicios. Estas personas queriendo cambiar el rumbo del país, haciendo más de lo mismo. Vaya novedad!

Pero ¿Cómo?

Si haciendo foros en hoteles carísimos, impartiendo talleres interactivos – solo con un datashow- donde los adultos son quienes hablan de las necesidades la juventud y de la niñez. Y quienes deciden.

Que alguien me explique cómo vamos a tener resultados diferente si seguimos haciendo lo mismo que criticamos!

Pero si quienes tienen maestría y doctorado en transformación de la realidad son nuestros niños y nuestras niñas, nos dan lecciones de trabajo en equipo, innovación, creatividad, reciclaje, de amor a los animales, a las plantas, son maestras y maestros de la investigación, de la experimentación. Hasta de gestión de emociones, eso que taaanto nos cuesta a muchas personas. Y todo lo logran jugando!

Explique usted, entonces ¿Porqué nos empeñamos tanto en opacar sus opiniones, su existencia? ¿Por qué tenemos ese afán en minimizarles la mente? ¿Será porque son “pequeñ@s”?

Nos invade el autoritarismo que llevamos dentro, verdad?

Se han preguntado… que talvez quienes deben callar por un momento el ego, somos vos y yo?

Aceptar que no sabemos… y por un momento, imaginar que volvemos a la infancia, donde el consumismo no nos consumía la vida ¿Se acuerdan? Cuando la libertad era lo más importante que nos podía pasar.


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… ¿Qué haríamos diferente en nuestra sociedad? ¿Qué otras soluciones podríamos inventarnos?

Hoy te invito a vos y a mi… A que imaginemos de verdad, otro mundo posible, con los ojos de nuestro niño y nuestra niña interior.

¿Te apuntas?

Para que los niños y las niñas del futuro, de verdad tengan algo que agradecernos.

La Borboleta.

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